El árbol de Maite

Vuelve Maite, la pajarita azul, en una historia llena de emociones en la que nos muestra lo importante que es tener una mirada de gratitud sobre lo que nos sucede cada día.
Desde que despierta, a su hermanito Tomás se le presentan desafíos y siente que todo le sale mal. ¿Cómo podrá hacer para convertir un día horrible en uno lleno de aventuras y oportunidades? La sabiduría del árbol amigo de Maite quizás pueda ayudarlo a cambiar la manera de ver las cosas.
A través del cuento El árbol de Maite podemos explorar con los niños tanto las emociones difíciles de transitar –por ejemplo, la tristeza y el enojo– como así también cultivar emociones positivas: la gratitud, la compasión, la amabilidad, el amor propio y la conexión con la naturaleza.
Guía para familias y mediadores
Las experiencias que Maite y Tomás van vivenciando a lo largo del día nos ayudan a abordar algunos conceptos importantes relacionados con el desarrollo de la inteligencia emocional:
• Reflexionar acerca de las diferentes emociones que nos visitan en un mismo día.
• Explorar las emociones como visitantes, que vienen y se van.
• Dar la bienvenida a las emociones, aprendiendo que todas las emociones están bien y que es parte de nuestra naturaleza humana experimentar todo tipo de emociones.
• Explorar la relación entre nuestros pensamientos y las emociones que estos despiertan.
• Podemos explicarles que más allá de las experiencias que tenemos siempre podemos elegir tratarnos con autocompasión y amor, cultivando así el amor propio y el bienestar emocional.
• Aprender recursos que nos ayuden a transitar las emociones desafiantes, como por ejemplo la respiración, y entender que es muy importante compartir con alguien nuestros desafíos.
• Conversar acerca de la empatía y la compasión hacia los demás a través de los personajes y sus acciones.
• Trabajar la conexión con la naturaleza y la sabiduría que esta nos trae, reflexionando así acerca de nuestra propia sabiduría interior y nuestra esencia: somos naturaleza.
• Reflexionar juntos acerca de cómo la felicidad y la práctica de la gratitud nos pueden ayudar a vivir de manera más plena.
La importancia de cultivar la gratitud desde las infancias
Las experiencias que tenemos a una temprana edad a menudo influencian la manera en la que interpretamos nuestra realidad, los vínculos cercanos e incluso cómo nos vemos a nosotros mismos. A lo largo del tiempo vamos creando nuestro propio mundo de valores y creencias. Los adultos que acompañamos las infancias podemos ayudar a los niños a observar las lentes con las que procesan las situaciones que vivencian, podemos ayudarlos a desarrollar su capacidad de reflexión y discernimiento.
A través de la práctica de la gratitud podemos ayudar a los niños, entre otras cosas, a ver el vaso medio lleno en vez de medio vacío.
Esto no significa negar o suprimir emociones, ya que todas las emociones cumplen una función importante y debemos darles su espacio y respetar los tiempos de cada uno para procesarlas.
Cuando cultivamos la gratitud, lo que estamos haciendo es centrando nuestra atención deliberadamente en aquellas cosas positivas que nos acontecen en la vida. Estamos de cierto modo programando nuestra mente para ver el mundo de una manera más amigable y curiosa. Esto tiene muchos beneficios.
Algunos beneficios que trae cultivar la gratitud con los niños

La gratitud nos enseña a apreciar y encontrar la felicidad en las cosas simples de la vida. En un mundo donde lo material parece ser tan importante, la gratitud nos recuerda que nuestro valor personal y nuestra felicidad van más allá de los objetos que tengamos o de los logros que alcancemos.

La
gratitud tiene un efecto a nivel fisiológico y emocional no solo para el que la
practica sino también para el que la recibe. Es contagiosa, así como las
emociones pueden ser contagiosas: si yo agradezco a mis seres queridos su
presencia, esto estará dándoles el ejemplo, despertando emociones positivas y
un sentido de bienestar que los llevará a replicar esta acción con los demás y
su entorno.

Nos trae
al momento presente. La mayor parte del tiempo nuestras mentes están o en el
pasado o en el futuro, sin embargo, estudios demuestran que las personas son
más felices cuando están más conectadas con el presente. Para apreciar
algo se necesita estar presentes en nuestras vidas. La práctica de gratitud nos
ayuda a llevar nuestra atención hacia el momento presente.

Aumenta la
cantidad de momentos de felicidad. Cuanto más centro mi atención y estoy atento
de manera curiosa buscando las cosas que puedo agradecer en el día a día,
comienzo a notar más y más lo bueno que se me presenta en mi vida disminuyendo las
comparaciones o expectativas.

Es eco friendly, respetuosa con el ambiente.
Porque al valorar más las cosas simples que ya tenemos en nuestra vida no perseguimos
una felicidad superficial basada en lo material. Esto hace que no sintamos la
necesidad de comprar desmedidamente en busca de la gratificación
instantánea. Nos ayuda a alejarnos del mundo del consumo y acercarnos a la
sustentabilidad.

Estimula nuestra capacidad de resolución y creatividad. Si podemos ver una situación como aprendizaje, esto nos ayuda a abrirnos a la vida desde un lugar más creativo y, por consiguiente, ser más resolutivos sin tanto miedo a equivocarnos.

Mejora
nuestras relaciones y nos brinda una visión más positiva de los vínculos. Nos
hace más empáticos y amables. Cuando tenemos una visión más agradecida hacia
los demás, cultivamos relaciones más cálidas, seguras y duraderas a través de
la apreciación hacia el otro.

Nos ayuda
a cuidar el planeta y cultivar la interconexión con nuestro entorno. Si nos
damos el tiempo y espacio de apreciar las cosas simples, como nuestras mascotas,
el solcito que nos calienta la piel, la lluvia que nutre los frutos que nos
gusta comer, podemos abrirnos a apreciar la naturaleza y sentir la
interconexión, el amor y cuidado hacia ella.


Nos da fuerzas para transitar situaciones desafiantes y responder a lo que acontece. Cuando las cosas se ponen difíciles es normal sentirnos desanimados. Al practicar la gratitud somos más capaces de darle la bienvenida a todas las emociones sin perdernos en las más desafiantes. Incluso podemos aprender a transformar desafíos en momentos de aprendizaje por los cuales vale la pena estar agradecidos. Esto nos ayudará a responder a las situaciones desde un lugar más seguro y positivo, manteniéndonos abiertos de corazón y no de carencia o temor. En otras palabras, la gratitud aumenta nuestra resiliencia y promueve un sentimiento de bienestar y seguridad.
Para acercar a los niños la práctica de la gratitud es importante comenzar por nosotros mismos, siempre dando el ejemplo.
A continuación, te comparto una serie de actividades para acompañar el aprendizaje de este hermoso cuento y cultivar la gratitud y la amabilidad con ellos.
Te recomiendo realizar antes alguna de estas actividades en solitario para vivenciar qué sucede cuando comenzamos a vivir agradecidos.
ACTIVIDADES PARA REALIZAR CON LOS NIÑOS

1) EL ÁRBOL DE LA GRATITUD
Cada niño escribirá sobre un papel con forma de hoja de árbol algo por lo que da las gracias ese día. Luego pegarán las hojas de todo el grupo sobre un árbol hecho de cartón. Al finalizar el mes pueden leerlo juntos y comenzar un nuevo árbol el próximo mes.
Si es posible, recolectar hojitas caídas de los árboles y escribir sobre ellas con fibra. De esta manera pueden realizar un hermoso árbol collage.
2) EL FRASCO DE LA GRATITUD
Esta actividad es igual a la anterior, pero esta vez escribirán sobre pequeños papelitos cortados de diferentes colores y luego los meterán en un frasco, recolectando así durante todo el año momentos por los que dan gracias. Al finalizar el año pueden abrirlo juntos.
3) CARTA DE LA GRATITUD
Esta actividad se puede realizar de muchas maneras. Con un grupo grande, por ejemplo, haremos el amigo invisible de la gratitud. Los niños escriben su nombre en un papel y los colocan en una bolsa, luego cada niño saca un nombre de la bolsa. Deben escribir una pequeña carta o nota a esa persona dándole las gracias por algo, y contándole qué es lo que aprecian de esa persona y qué emociones que les genera.
4) DIARIO DE LA GRATITUD
Esta actividad la recomiendo para los niños más grandes o adolescentes. Pueden decorar la tapa de su diario y luego utilizarlo para escribir cada noche algo por lo que dan gracias. Algunas personas escriben al empezar el día y al finalizarlo.
Con los niños más pequeños, podemos hacer una versión parecida reemplazando la escritura por dibujos.
5) MÚSICA/POEMA DE LA GRATITUD

Crear un poema o una canción centrándose en las cosas por las que dan gracias. El arte y la creatividad son hermosas formas de expresión.
6) GESTOS AMABLES
Proponerles a los niños realizar un gesto amable cada día por otra persona. No tienen que ser grandes hazañas; un gesto amable puede ser sostener la puerta a alguien, notar algo lindo en alguien y compartírselo o hasta incluso tener un gesto amable con el ambiente, como levantar un papel del suelo y tirarlo a la basura o hablarles a las plantas.
Al finalizar el día pregunta que gesto amable realizaron hoy para que cada uno pueda compartirlo. Reflexionen juntos como se sientes realizando estos gestos y como creen la otra persona/ser se siente al recibirlo.
7) FLORES DE LA AMABILIDAD
Todos los seres necesitamos agua, sol, comida para sobrevivir y también alguien que nos apoye y ame de manera incondicional. En esta actividad dibujen junto con los niños una flor y en cada pétalo escriban algunas afirmaciones, frases o palabras que les hace bien escuchar, como por ejemplo:
“¡Yo puedo aprender!”, “¡Yo soy amado!”, “¡Yo puedo crecer fuerte!”, “¡Yo soy amable y buen amigo!”, “¡La tierra me da todo lo que necesito!”, “¡Yo puedo probar cosas nuevas!”, “¡Está bien equivocarse, así es como aprendo!”.
8) DIARIO DE LA AMABILIDAD
Aquí, los niños pueden escribir todos los gestos amables que reciben a diario. Lo importante es no buscar cosas enormes. Por ejemplo: “Hoy mi mamá me hizo la vianda para que almuerce en el colegio”, “Hoy el sol me calentó la piel”, “Hoy mi amigo me invitó a jugar con sus muñecos”.

9) GRATITUD X 4
Haremos una obra de arte con los niños donde dibujen:
• una cosa por la que dan gracias
• una experiencia por la que dan gracias
• una persona por la que dan gracias
Por ejemplo, Luis dibujó la bicicleta que le regaló su abuela, él aprendiendo a andar sin ruditas y cayéndose varias veces y a su papá ayudándolo a andar en ella.
10) FOTÓGRAFOS DE LA GRATITUD POR LA NATURALEZA
En esta actividad saldrán juntos a caminar en la naturaleza y cada vez que observen algo que encuentran bello imaginarán que le sacan una foto. Es importante tomarse el tiempo de observar el objeto, la persona o el animal de manera curiosa, con respeto y mucha atención para luego dibujarlo en detalle y describir qué emociones tuvimos al observar eso y por qué lo elegimos.
11) MEDITACIÓN DE LA GRATITUD
Aprender desde niños a pausar, centrar la atención, relajar y calmar la mente de manera amorosa a través de la meditación puede ser una hermosa experiencia. A continuación, te invito a que realices junto a tus niños la siguiente meditación para cultivar la gratitud y la compasión en sus vidas. ¡Espero que la disfruten!
MEDITACIÓN GUIADA POR LA AUTORA
En estas actividades no se trata de cuán grande o pequeña sea la acción, sino de comenzar a hacernos el hábito de practicar la gratitud y la amabilidad.
Conversar, registrar las emociones y compartir estas acciones nos ayuda a crear un mundo más amable y feliz para todos.
¡Recordemos que allí donde dirigimos nuestra atención está lo que crecerá en nosotros!
las autoras del libro

María Catalina Piñol es instructora de mindfulness y embajadora de Creative Mindfulness Kids en los países de habla hispana. Estudió en Europa y se especializó en el área de Intervención y Prevención de Salud Mental Infantil. Trabajó como terapista y consultora familiar en diferentes agencias de Irlanda, centros de violencia familiar, centros de Psicología & Counselling, centros de familia y colegios. Hoy vive en la Patagonia argentina y comparte su conocimiento a través de capacitaciones, acompañamientos en la naturaleza y ONG que trabajan con familias en situación de vulnerabilidad.
